CURIOSIDADES
La Posión de los Genios
¿Balzac con 50 tazas? ¿Beethoven contando granos? Estas cinco historias para despertar tu creatividad.
Balzac, el vampiro del café negro
Honoré de Balzac escribía novelas enteras de madrugada, impulsado por café ultra-fuerte que él mismo describía como su “droga literaria”. La leyenda dice 50 tazas diarias (exagerado), pero promediaba 4-5 intensas, llegando a concentrados extremos para trabajar días seguidos sin dormir.
Voltaire y su café con chocolate
El filósofo ilustrado tomaba café desde las 5 a.m. mezclado con chocolate caliente –el “café Voltaire”–, un lujo carísimo que le duraba hasta la tarde en el Café Procope, epicentro de debates parisinos.
Kierkegaard y sus 50 tazas de azúcar
Søren Kierkegaard llenaba tazas hasta el borde con terrones (¡hasta 30!), vertía café negro encima y filosofaba. Tenía 50 juegos de taza-plato distintos; su secretario elegía uno nuevo cada vez con argumento teológico incluido.
Beethoven: 60 granos exactos
El compositor matutino contaba personalmente 60 granos de café por taza antes de molerlos. Ritual obsesivo que su ama de llaves respetaba al milímetro para arrancar sus jornadas creativas.
Sartre: café, tabaco y anfetaminas
Jean-Paul Sartre mezclaba café con cigarrillos y anfetas para escribir 400 páginas en un mes. Imagen icónica del existencialista en bistrós parisinos, aunque pagó caro con su salud.
Y claro, de los genios recomendamos evitar sus excesos y emular su pasión y disciplina y sobre todo, su gusto por la bebida que mueve al mundo.
HISTORIa
Los Orígenes Setenteros del "Coffe Shop"
La Década del Yo: el mundo gira al ritmo del punk y la crisis del petróleo, los “coffee shops” se convierten en refugios urbanos en las grandes ciudades, lejos del café instantáneo de supermercado.
Nueva York: El pulso callejero
La Gran Manzana vivía su era de diners humeantes y tazas eternas. Lugares como Chock Full o’Nuts, con su sándwich de queso con nueces, eran el alma de los barrios obreros y artísticos del Village. En el Upper West Side, cocineros tras el mostrador servían café fuerte a residentes y soñadores, capturando esa vibra cruda de la Gran Manzana pre-gentrificación.
Londres: Del espresso italiano al declive cool
Los coffee bars italianos, herederos del boom de los 50 en Soho, seguían en pie con máquinas Gaggia rugiendo. El legendario 2i’s cerraba sus puertas en 1970, pero spots como Cafe Royal atraían a la crema intelectual. Hacia finales de la década, los pubs y el café soluble les robaban protagonismo, aunque Monmouth (1978) plantaba la semilla de lo que vendría después.
París: El ocaso de los grandes tertulianos
Con miles de cafés aún abiertos, París lamía las heridas de un declive que empezó en los 60. Iconos como Café de Flore y Les Deux Magots resistían como búnkeres filosóficos, pero la movida juvenil migraba a otros lares. Era el fin de una era: menos debates existenciales, más nostalgia por aquellos rincones donde Sartre y Hemingway habían conspirado décadas antes.
Hoy, al entrar a tu café de especialidad favorito, con lattes artesanales y filtros de origen, recuerda a esos “coffee shops” setenteros. Nueva York nos legó la idea del café como ritual callejero accesible; Londres, el espresso como statement contracultural; y París, el alma social de la taza infinita. ÑSin su vibra cruda —entre crisis y creatividad—, no tendríamos la tercera ola ni los “terceros lugares” que dominan nuestras ciudades, donde el café dejó de ser solo bebida para ser un estilo de vida.
Mundo de Rituales
Ritual de la Velita Verde para la Prosperidad
En Etiopía, la tercera ronda de la ceremonia del café se llama bereka o baraka, palabra que literalmente significa “bendición” y que se asocia a paz, armonía y buena fortuna para quienes participan.
A lo largo de su asombrosa historia el café ha sido el centro de ceremonias y rituales vinculados al optimismo, la energía positiva la suerte o la buena fortuna. El caso de Etiopía es tan solo un ejemplo, afortunadamente, tu no tienes que viajar hasta allá para una declaración de entusiasmo y positivismo.
Acá te contamos del Ritual de la Prosperidad o de la Velita Verde y como realizarlo fácil y cotidianamente.
Solo necesitas:
-Una pizca de ilusión
-Tu café favorito
-Una vela verde (símbolo de abundancia).
-Una hoja de papel y un boli.
Prepara una taza de café fresco como lo haces normalmente. Mientras lo preparas, concéntrate en tus intenciones deprosperidad y abundancia.
Algunas personas escriben sus deseos en un papel y lo ponen debajo de la taza mientras beben, para luego guardarlo como amuleto
Sirve el café en tu taza especial y, antes de beberlo, inhala profundamente el aroma, sintiendo cómo te llena de energía positiva.
Bebe el café con calma, visualizando tus objetivos y sintiendo gratitud por lo que ya tienes.
Se recomienda encender la vela verde (símbolo de abundancia) y colocarla frente a ti, mientras disfrutas tu café.
Disfruta de tu café, agradeciendo a quien tu desees por la abundancia que está por venir.
¡Y listo! Ya tienes un espacio y una oportunidad más para estar contigo mismo, respirar, reflexionar un poco o simplemente, disfrutar la paz de un instante en torno a tu taza de café favorita.